Coaching

Sincronía

Toda situación de crisis o quiebre emocional nos pone en el umbral de una aventura, en donde está el potencial de zambullirnos en un proceso alquímico, dejándonos transformar por el acontecer.

Todo momento de crisis, donde probablemente hay más confusión que claridad, y nos sentimos más vulnerables de lo que deseamos, es justamente el momento para recordar que solo estamos siendo conscientes de una parte de lo que está sucediendo . Pero que no veamos el resto, no quiere decir que no esté.

Para llegar a tocar la profundidad de lo que sucede, es necesario aquietarnos, dirigir nuestra mirada hacia adentro y conectarnos con lo que el coaching denomina, “conversaciones privadas”, compuestas por nuestros pensamientos, emociones y creencias. A través de esta auto-observación, podemos, no solo identificar aquellas creencias que nos están limitando, y reemplazarlas por otras que nos abren nuevas posibilidades, sino que también podemos elegir cómo interpretar lo que nos está sucediendo, y posicionarnos como los protagonistas que somos, de nuestra propia vida.

Carl Jung denomina a esto sincronicidad: “una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más que el puro azar”. Sería una coincidencia en el tiempo de dos o más acontecimientos no relacionados causalmente que tienen el mismo o similar significado. Entonces, una sincronicidad es un puente entre un hecho físico externo y un hecho psicológico interno. Se dice que los eventos sincronísticos ocurren a cada momento, sin embargo se transforman en sincronicidades recién cuando nos damos cuenta de ellos.

Esta mirada más integrada nos permite ampliar nuestra capacidad de registro y percibir en la naturaleza que nos rodea la existencia de ciclos (por ejemplo: las estaciones del año, ciclos de lunación, ciclos biológicos, ciclos de edad, etc.) A partir del registro de estos ciclos podemos llegar a percibir que el tiempo no es lineal, sino que es circular. Y que en ese movimiento circular del tiempo hay un momento oportuno para cada cosa, ya que cada momento tiene su cualidad. Entonces, si comprendemos que la vida es cíclica, observamos que hay un orden y lo importante es entrar en sincronicidad con él. Se trata en verdad de aprender a entrar en sincronía con uno mismo, buscando que la mente, la emoción y el cuerpo se expresen en unidad.

En síntesis, desarrollar la capacidad de autoobservación es más importante de lo que imaginamos. Paradójicamente, mientras más en contacto estemos con nuestra interioridad, más en contacto estaremos con lo que realmente está sucediendo y sabremos cómo interpretarlo constructivamente. De esta forma, al elegir aquietarnos, nos abrirnos al mundo mágico de las sincronicidades, entrando en ritmo con la sabiduría de los ciclos, cuando sentimos que estamos haciendo lo oportuno en el momento y lugar justo, y nos embriaga una sensación de plenitud.

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